El técnico superior en Seguridad Pública, Esteban Arriada, se mostró preocupado por el abordaje que se le da a temas tan delicados como el del episodio del músico, mientras “se trata de limpiar las culpas de un Estado ausente y fallido sobre un trabajador policial que lamentablemente tuvo que defenderse”. Criticó que a los efectivos no se los provee de otra herramienta que no sea una pistola

En una entrevista radial de la que participó, el técnico superior en Seguridad Pública y secretario general del Movimiento Policial Democrático, Esteban Arriada, habló del incidente en el que el policía Nahuel Amendolara le disparó en el abdomen al músico “Chano” Moreno Charpentier, quien habría atacado a su madre y a Amendolara con un cuchillo largo aserrado luego de un brote psicótico.

Arriada subrayó: “En el año 2013 el Ministerio de Seguridad de la Nación sacó una resolución (506/13) que hablaba del abordaje de los efectivos policiales en situaciones con personas con afecciones mentales o con consumo de estupefacientes, y muchos trabajadores policiales, yo en particular que me dedico al estudio y a la investigación del tema de seguridad, me encuentro a partir del año 2021 con el caso Chano con esta resolución del 2013”.

“Muchas veces el Estado a través de distintos funcionarios realiza tareas muy buenas, que pueden abordar en todo su universo distintas problemáticas, pero cuando esa resolución queda en una oficina, en un grupo de funcionarios, y no se universaliza como en este caso en la totalidad del personal policial a nivel nacional, no sirve de nada”, aseguró al tiempo que reflexionó: “ No logra abordar la problemática, logra por ahí satisfacer los egos o las necesidades de quienes llevan adelante esa investigación, y esa tarea que lleva a concluir en una resolución. Pero no llega al efectivo, entonces no existe en la realidad. Ningún personal policial desde el año 2013 hasta hoy ha tomado conocimiento en su instancia de formación de esta resolución ni los protocolos que supuestamente existen para ese abordaje”.

Sobre el incidente remarcó: “Estas situaciones para el personal policial son lamentablemente cotidianas, en la gran mayoría de los casos no termina con un disparo sobre la persona, porque esto sucede en un segundo, para entenderlo, es un accidente. Es un incidente tan rápido que uno no puede prever las consecuencias, uno no está en la cabeza del agresor. Cuando el agresor ataca contra el efectivo policial, este tiene una sola herramienta en su mano para actuar, y es la que le da el Estado, la única, que es la pistola. Entonces entre recibir un ataque con un cuchillo, que ya vimos lo que le sucedió al inspector Juan Pablo Roldán (en septiembre del año pasado terminó apuñalado), una sola puñalada le costó la vida. El efectivo tiene unas milésimas de segundo para decidir si recibe el ataque, si tiene algún lugar para escapar o si se defiende con el arma de fuego”.

Después añadió: “Por lo que tengo entendido, por trascendidos, porque esto está en plena investigación; esto fue a muy corta distancia, lo que se interpreta que la intención de disparo fue a una zona no vital, porque a corta distancia y en las posiciones de tiro que se le enseñan al personal policial, un impacto para poder frenar al agresor tiene que ser a la altura del pecho, así se enseña. Este efectivo policial decide bajar ese disparo a una zona no vital”.

Ante la pregunta de por qué no fue en una pierna, el especialista en Seguridad Pública respondió: “Esto pasa en fracciones de segundo. Para que se entienda, las municiones se miden por el stopping power (poder de parada), que es la potencia de detención de un agresor, lo que se enseña en la formación policial es a usar lo que se denomina el “doble tap”, porque eso aumenta la potencia del stopping power. Este efectivo policial ni siquiera utilizó esa técnica. Lo que intentó fue sacarse de encima al agresor con el menor daño posible, pero tenía un arma en la mano, no tenía otra cosa. No tenía un escudo ni otra manera de protegerse, porque la Policía te dota de una pistola, nada más”.

El secretario general del Movimiento Policial Democrático opinó sobre las ventajas del uso de las pistolas Taser: “Yo en particular he escrito (sobre la temática), pero también hay artículos. Se denominan armas menos letales porque tienen una posibilidad en algunas circunstancias de generar un daño letal. Pero obviamente mucho más reducido. Entre un arma de fuego y una Taser hay otro tipo de armas. En Argentina los Estados no invierten en equipamiento, ni en Seguridad, ni en Salud, ni en Educación donde tenemos pizarrones con tizas. Entonces hablar de qué arma menos letal se utilizaría es una quimera. Pero cualquier elemento menos letal es una táctica o una técnica para poder reducir a una persona generándole mucho menos daño que con un arma de fuego. Ahora, ¿el Estado lo provee?, no, no lo provee, entonces ¿quién es responsable de que ese efectivo tenga una herramienta para actuar en esos casos?”, se preguntó.

Por otra parte, criticó el tipo de formación policial que se realiza en la actualidad: “Los que están estudiando hoy para recibirse de policías, hacen un curso a través de una serie de cartillas PDF, rinden una evaluación de manera virtual y después tienen una charla presencial aclaratoria de ese examen y de ese material de estudio; esto pasa para Derechos Humanos, para Derecho Procesal Penal, pasa para Defensa. Manejo de tonfa (bastón policial) se hace de manera virtual, y cuando van (los estudiantes) observan cómo se maneja la tonfa, pero no adquieren la práctica. Distinto sucede con tiro, donde hoy se está con un buen nivel”.

Luego agregó: “No es lo mismo el policía militar, que es el policía uniformado en Brasil, el policía civil es el de investigaciones, es lo que no termina de suceder en la provincia de Buenos Aires, a pesar de que está la ley que crea la policía de investigaciones. La gestión de hoy que habla mucho y hace poco no se ha focalizado en la formación del personal policial”.

“A nosotros nos enseñan derechos Humanos, un derecho humano recortado porque uno de los derechos es a formar organizaciones sindicales y a nosotros no nos lo quieren permitir. Esos derechos humanos deberían ser para los ciudadanos, pero los humanos que estamos debajo de ese uniforme no tenemos esa capacidad, entonces si no existe para nosotros, ¿cómo podés hacerle entender a ese cerebro que existe para los demás? Eso es lo difícil de la formación policial”, concluyó.  

Por delplata

Un comentario en «Caso “Chano”: “En Argentina no invierten en equipamiento”»
  1. Estoy de acuerdo a los policías deberían cuidarlos y equipararlos con los elementos necesarios para realizar su trabajo y estar bajo un manto de protección frente a situaciones que lo requiera porque ellos son los que cuidan a los ciudadanos en su conjunto

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