Este domingo, un sorpresivo vuelco a sus calles de cubanos en reclamo popular por libertad, desafiantes del régimen de la isla y del temor siempre presente a la represión, fue el mayor dato político en nuestra región. En un contexto de situación sanitaria muy grave y de dificultades crecientes en la provisión de alimentos y de medicamentos, las implicancias de este momento de desahogo ciudadano, que se desbordaba en algunos lugares en revuelta, es un parteaguas en la opinión pública latinoamericana, con encendidas voces a favor, que se esperanzan, y en contra, que se indignan.

La ciudad de San Antonio de los Baños, al suroeste de La Habana, fue el inicio de manifestaciones que se extendieron al resto del país en cuestión de horas.

Probable causa económica directa: modificación en la regulación bancaria respecto a la divisa estadounidense.

Un cambio restrictivo reciente impactó en las remesas. Muchos habitantes de la isla las reciben en forma de envíos de dinero de sus familiares en el extranjero para ayudarlos al sostenimiento. Por años han sido fuente trascendente de divisas en la economía cubana.

Entró en vigor el reciente 21 de junio una medida del Banco Central de Cuba (BCC) que suspendió temporalmente depósitos en efectivo en dólares. Esto, que aplica a cubanos y a extranjeros, fue dado a conocer por medios estatales como el diario Granma. Así, ningún banco local puede ahora recibir dólares en depósito ni proveer el cambio por moneda nacional cubana. La explicación del BCC acusa al bloqueo económico estadounidense, que, según denuncian, no permite que el sistema bancario cubano deposite en el exterior el efectivo en dólares estadounidenses recaudado en Cuba.

Si bien en el pasado se habían dado restricciones cambiarias a veces una medida específica puede volverse la gota que rebalsa el vaso del humor social. Aunque el gobierno cubano aseguró que los depósitos en otras monedas extranjeras no se verían afectados y que tampoco se impedirían las transferencias electrónicas en dólares, en esta oportunidad la decisión restrictiva bancaria, resultó de las razones más fuertes de la sorpresiva indignación que desbordó a un abanico de críticas en variados aspectos de la persistencia de más de seis décadas del gobierno revolucionario en Cuba.

En palabras del economista colombiano Pavel Vidal, «En realidad, el gobierno les está trasladando a las familias el riesgo financiero derivado del embargo». Frente al desabastecimiento actual, las llamadas tiendas estatales de Moneda Libre Convertible (MLC) son las que proveen productos esenciales muy escasos y complicados de hallar y como no admiten dólares en efectivo, los cubanos los depositaban en el banco para poder comprar con tarjeta en esas tiendas.

Las manifestaciones

El grito más escuchado de la jornada fue «Patria y Libertad», ya convertido en hashtag en las redes, también en graffitis. Otras frases que circulaban intensamente fueron «Patria y Vida», título este de una canción que se volvió como himno de las protestas y también se oía incluso «¡Abajo la dictadura!».

El presidente Díaz-Canel, en su discurso apuntó a comparar la situación sanitaria cubana como similar a la que sufren el resto de países, y a destacar la creación nacional de las propias vacunas contra el COVID-19. Como contramedida polémica, pidió explícitamente a los militantes revolucionarios que salgan a las calles a enfrentar en las calles las movilizaciones populares, luego de lo cual se dieron a conocer varias contramanifestaciones en algunas zonas.

Esto ha intensificado la tensión en las calles. La organización de las manifestaciones que emergían por todas partes de la isla, se vio facilitada y dinamizada por las redes sociales. Esto recuerda a la faceta 2.0 de aquéllas protestas árabes que ocurrieron de 2010 a 2012 en varios países de Medio Oriente en lo que se denominó como Primavera Árabe, que en aquél momento era un reclamo por democracia y derechos sociales que se esparció rápidamente por las redes y las calles y que produjeron varios cambios, muy inesperados entonces, de regímenes políticos que habían perpetuado su duración por décadas.

Circularon, así, este fin de semana, por las redes de whatsapp en toda la región y también en nuestro país, distintos videos con imágenes de las personas en multitud, al caminar largamente en grupos por las calles, a veces de tierra, a veces de asfalto, de los pueblos y barrios de Cuba, algunos con bicicletas en la mano, otros sobre motos a baja velocidad, también con niños y bebés, filmadas por los propios celulares y compartidas inmediatamente por toda la isla y a todo el mundo al calor de los acontecimientos.

Cuando en un momento, en la isla se empezaron a producir apagones y amplias interrupciones repentinas e inexplicables de las comunicaciones de Internet, que o bien dificultaban o bien impedían la comunicación entre los distintos levantamientos populares y el resto de la población, muchas voces se alzaron denunciando que eso habría sido provocado por la intervención intencional del Gobierno, en busca de debilitar los reclamos.

Una represión durísima, de la que dan cuenta muchos de los videos que posteriormente comenzaron a circular en las redes sociales, no impidió el desarrollo de los hechos, con hashtags como #SOSCuba y #SOSMatanzas.

Gabriel Chapunov. Abogado, especializado en relaciones internacionales. Docente universitario en Derecho Internacional Público (Cát.II, FCJyS-UNLP), integra el Instituto de Relaciones Internacionales (IRI) de la UNLP. Observador Electoral (IDEMOE). ex Asesor de Gabinete de la Subsecretaría de Protección de Derechos Humanos bonaerense (2016-2017). ex Asesor de la Presidencia de la Unión de Parlamentarios del Mercosur (2019).

Por delplata

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