Editorial

Hay personas, no son mayoría pero a través de las redes sociales se hacen notar, que miran a la política con una pasión tal que se alejan de hacer un análisis abarcador de la realidad y cuando el partido o espacio del que son adeptas o en el que participan pierde una elección, entre todas las cosas a las que acuden para justificar la derrota o justificarse, o para no aceptar que otras ideas triunfaron, es a acusar al vencedor de haber hecho fraude. Pero la realidad indica que en general, si bien hay picardías además de estructuras de poder que pueden incidir en algún punto, cuando en su mayoría la gente se cansa, se cansa y dice basta. Pasó en 2019 cuando para sorpresa de muchos, por la abultada diferencia más que nada, Macri perdió las PASO y luego con menor diferencia, también perdió las generales. Allí se vieron quienes sin admitir que el pueblo había dicho ya no quiero más de esto, acudían a esa acusación. Hoy una vez más queda demostrado que cuando la gente se cansa, simplemente se cansa y nada la detiene para cambiar y volver a cambiar de rumbo la política del país, ni siquiera un fraude.

En tan solo dos años, más allá de la pandemia que tuvo que atravesar el Gobierno, hubo cuestiones que los electores no soportaron. Sí, uno de los temas principales es la gran inflación que quitó mucho poder adquisitivo a trabajadores. Siempre cuando la economía del hogar se ve afectada, el desencanto de no poder llegar a fin de mes se refleja en las urnas. Una pobreza demasiado grande, más para un país tan rico es otro de los ejes que influyeron. Llamó la atención que hasta los más jóvenes se quejaran de las políticas de planes sociales a perpetuidad, hay acuerdo en que alguien que atraviesa una situación de extrema pobreza debe tener contención, pero esa contención debe estar acompañada por una política pública que a mediano plazo genere las condiciones para que se acceda a un trabajo digno, sin embargo en Argentina la política de planes sociales parece ser una condena para personas que se ven obligadas a participar de marchas o a lo que requiera el puntero de turno, y que los gobiernos utilizan muchas veces a favor, digo los gobiernos porque el de Mauricio también los mantuvo sin hacer nada para ir cambiando esos programas por empleo digno.

Volviendo a los motivos del giro del electorado, otro es el de la delincuencia, los robos violentos han ido creciendo muchísimo, el ciudadano además de tener que soportar la violencia psicológica de los aumentos de alimentos, prendas de vestir, impuestos, mientras que sus salarios decaen, tienen además que soportar violencia física a manos del delito, y el Gobierno, además de no tener un plan para reducir los niveles de delincuencia, tiene un mensaje que parece ser más comprensivo con el delincuente que con el trabajador. Hay que entender por qué las personas caen en el delito, ponerse en su lugar, pero tomando medidas de prevención para que esto no suceda, y una de ellas sería generar trabajo digno, doble efecto, menos planes y menos delitos. El discurso contemplativo con el delito quedó en evidencia cuando con el justificativo de evitar los contagios en las cárceles, los jueces liberaron a delincuentes peligrosos, y el Gobierno se mostró coincidir contemplativo con estas medidas. Otras de las razones que votantes tuvieron en cuenta fue la falta de contención en 2021 para con trabajadores informales, limitados por la pandemia y la cuarentena en cuestión, vieron muy reducidos sus salarios, y no tuvieron un IFE. El ministro de Economía Guzmán, cual tecnócrata, reconoció que una tercera parte de los que recibieron el Ingreso Familiar de Emergencia en 2020 estaban en otras palabras “en la lona”, pero adujo que las arcas del Estado no estaban en condiciones de darles una mano, ¿dónde quedó la sensibilidad del gobierno popular?, vaya uno a saber.

Estas son quizá las principales razones por las que el Frente de Todos se vio sorprendido en la jornada del domingo. Algunos podrán agregar la foto del festejo de cumpleaños de Fabiola, y… que quien te obligue a encerrarte y te niegue la posibilidad de ver a tu familia, con motivos porque los tenía, pero que no sea consecuente con lo que decreta, la verdad que resta, de todos modos no fue eso lo que inclinó la balanza.

Alberto Fernández tiene una ventaja con respecto a Macri. Es que Mauricio que prometió mucho en el debate presidencial del 2015 y cumplió poco, bastante poco, muy poco. Transitaba su mandato y las promesas no llegaban, la inflación no se reducía como se esperaba, había que pasar el primer semestre, después el segundo y el tercero, los trabajadores perdían poder adquisitivo, y encima se le agregó los tarifazos, así y todo en las elecciones de medio término logró un triunfo contundente, y eso lo valentonó a seguir por el camino del ajuste, gran error. Cuando el pueblo se cansa, se cansa, y no hay Durán Barba ni mago en marketing que te salve. De hecho tanto se cansó el pueblo con Macri que en estas elecciones lo mantuvieron lo más tapado posible, y alguno que osó seguir pegado a él, como Negri, no le fue muy bien qué digamos.

Como decía, Alberto tiene la ventaja de que el sacudón vino en las elecciones de medio término, y en su discurso en la noche de las PASO, cuando reconoció la derrota, dijo e invitó a escuchar a lo que dicen las urnas, pero sin embargo hay datos desalentadores para él, el primero es que mientras decía eso, sobre el final también se excusó de que recibió una pesada herencia de parte del gobierno anterior, grave error, ese fue otro de los motivos por los cuales los ciudadanos se cansaron, “Ah… pero Macri”, no Alberto, los ciudadanos y las ciudadanas quieren que los gobernantes se hagan cargo alguna vez de sus pasos en falso, lo mismo le valió a Mauricio que cuando castigaba a sus votantes, la clase media, decía la culpa es “la herencia”. Otra que tiene en contra Alberto, es que la elección fue muy mala, y sobre todo teniendo en cuenta que cuenta con los votos del massismo, que no es un dato menor.

Tema aparte es el del sindicalismo en la Argentina, mientras en las urnas la gente mostró un tremendo disconformismo, tanto la CGT como la CTA (del pueblo y autónoma), muestran mucho consentimiento con el Gobierno, entonces cabría preguntarse si los sindicatos representan realmente los intereses de los trabajadores ocupados y desocupados, porque ellos fueron quienes votaron este domingo.

Pero volviendo al eje de la cuestión, como decía, Alberto tiene la ventaja de que la ola vino en las legislativas, es muy difícil que lo revierta en noviembre, es más, hasta parece difícil en el 2023, pero si realmente quiere revertir la situación, tendrá que hacer antes que decir, y hacer mucho y bien. Lo mismo les cabe a los vencedores de este 12 de Septiembre, nadie tiene un cheque en blanco para gobernar en esta Argentina, que pasó de un espacio ganador a otro cuatro veces en las últimas cinco votaciones.

Pache

Por delplata

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